CUBRECALZADO: PROTECCIÓN CONTRA LA INFECCIÓN CRUZADA
El cubrecalzado, es un elemento importante de la indumentaria quirúrgica, que tiene como principal objetivo evitar la contaminación exterior que fácilmente se puede transmitir a través de los zapatos, a las áreas restringidas o las salas de operaciones.
Todo el personal sanitario que entre en el área de quirófano o en un área restringida debe llevar cubrecalzado por norma. Además éste debe ser sustituido en cada intervención ya que si se utiliza el mismo calzado en varias intervenciones quirúrgicas, adquiere un grado de contaminación bacteriana importante y constituye un peligro de infección cruzada.
El cubrecalzado, también denominado cubrezapatos o polainas, evita tanto el riesgo de infección cruzada entre paciente y cirujano, que se puede ver salpicado por fluidos corporales o productos químicos, como el riesgo de las infecciones intrahospitalarias. Para su eficacia frente a las infecciones intrahospitalarias, los cubrezapatos se deben retirar al salir del área restringida y colocar unos nuevos cuando se vuelva a entrar.
Es importante colocarse el cubrecalzado en el orden adecuado en relación al resto de la indumentaria quirúrgica, como explica V. Cortesi Ardizzone, autor del Manual práctico para el auxiliar de odontología, “Los operadores han de ponerse, por este orden, gorro, mascarillas, cubrecalzado, bata, gafas (...)”. Se debe tener en cuenta también, que el cubrecalzado debe cubrir completamente los zapatos.
En cuanto a los materiales de fabricación de cubrecalzado, el más extendido es el tejido sin tejer, por su alta resistencia. Sin embargo, la principal cualidad que debe poseer un cubrecalzado es la impermeabilidad.
El uso del cubrecalzado en las áreas restringidas es sin duda una medida de protección obligatoria, especialmente, como se describe en el Manual General de Bioseguridad del Hopsital Militar Central de Salud Ocupacional, “para todo procedimiento en que haya riesgo de salpicaduras y derrames de líquidos corporales, como en áreas quirúrgicas.” El no respetar su uso, puede provocar la propagación de contaminación cruzada e infecciones intrahospitalarias poniendo en peligro la salud tanto del personal sanitario como de los pacientes.
|
GUANTES ESTÉRILES: MÁXIMA PROTECCIÓN
El uso de guantes estériles es la mejor medida de protección frente a las infecciones intrahospitalarias, y frente a cualquier infección en intervenciones quirúrgicas o procedimientos invasivos.
Las infecciones intrahospitalarias, constituyen un grave problema en el ámbito sanitario. “La lucha contra la infección hospitalaria es uno de los retos de todos los hospitales”, asegura Francisco Martínez, presidente en funciones de la Diputación, del Consorcio Hospitalario Provincial de Castellón. El uso de guantes estériles es la mejor medida de prevención para evitarla.
La esterilización supone la destrucción total de toda forma de vida microbiana, otorgando al producto esterilizado, propiedades totalmente asépticas, siendo libre de microorganismos de cualquier tipo, por ello los guantes estériles representan la más eficaz barrera de protección ante la posibilidad de infecciones.
Los guantes estériles, son de un solo uso, vienen directamente de fabrica, hermética y adecuadamente envasados y su colocación debe responder a procedimientos concretos. Deben ser la última prenda en ser colocada, después del resto de la vestimenta quirúrgica ( gorro, bata, mascarilla, calzas y gafas), previo lavado de manos. A sí mismo debe ser la primera prenda en quitarse tras la tarea desempeñada. Pueden ser tanto de látex, como de materiales sintéticos como el polivinilo o similar.
Los guantes estériles deben usarse especialmente en los casos en que se tenga que examinar piel abierta o membranas mucosas, en la realización de cualquier procedimiento invasivo y en las cauterizaciones arteriales y venosos centrales, curaciones de heridas, punciones lumbares, endoscopias, intubaciones endotraqueales, diálisis, y en general en todos los procedimientos quirúrgicos.
Como se describe en los Archives of Surgery 2009, “Para prevenir los patógenos que se originan en la piel, el personal quirúrgico usa guantes estériles como barrera de protección”. Con el uso de los guantes estériles se disminuye el riesgo de transmisión y propagación de microorganismos e infecciones.
LA MASCARILLA DESECHABLE: USOS Y TIPOLOGÍA
El uso de la mascarilla desechable, es una medida de seguridad y protección importante para el personal sanitario, ya que reduce el riesgo de contaminación tanto ambiental, como por exposición al contactos con fluidos corporales que puedan ser patógenos.
Existen distintos tipos de mascarillas, todas aplicadas para el mismo fin, como el Dr. Daniel J. Sanchez Silva, explica, el uso de la mascarilla “ protege de eventuales contaminaciones con saliva, sangre o vómito, que pudieran salir del paciente y caer en la cavidad oral y nasal del trabajador.” Uno de los tipos más comunes es la mascarilla desechable, que responde a directrices de uso concretas.
Las mascarillas desechables no se pueden lavar, ni rehusar ni compartir bajo ningún concepto. El material del que están fabricadas puede ser tanto de tela como de papel y las partes de la misma que tengan que estar en contacto con la cara deben ser de material blando. Al estar en contacto con la boca y la nariz, cubriendo una zona delicada, se ha de tener cuenta que como apunta el Dr. Michel Rojo Toledano en su manual de Bioseguridad para Servicios Estomatologicos que “ en los procedimientos quirúrgicos la superficie de la mascarilla debe ser considerada material contaminado por lo que debe evitarse su contacto aún con las manos enguantadas.”
En cuanto a la duración del uso eficaz de las mascarillas desechables, dependerá de varios factores, tales como, el nivel de contaminación, el ritmo de respiración, el calor o la humedad.
Dentro del grupo de mascarillas desechables, se encuentran, no solo las mascarillas de protección frente a salpicaduras o microorganismos, sino también las mascarillas de respiración desechables, que limpian el aire según se respira, evitando la inhalación de sustancias irritantes o contaminantes. Existen también mascarillas desechables especializadas con características especiales contra enfermedades contagiosas, vapores orgánicos y químicos o malos olores.
Se debe elegir la mascarilla desechable adecuada para cada labor, y respetar sus condiciones de uso, para asegurar la eliminación de riesgos frente a agentes contaminantes, y proteger la salud del personal sanitario y la de sus pacientes.
EL USO DE LOS GORROS DESECHABLES EN EL CAMPO QUIRÚRGICO
Formando parte de la vestimenta quirúrgica reglamentaria, está el uso de gorros desechables, que actúan como barrera de protección para evitar que los microorganismos que se desprenden de los cabellos puedas ocasionar problemas de contaminación.
Existen dos tipos de gorros quirúrgicos, los de tela, que son reutilizables, y los gorros desechables, de papel, de un solo uso, que suelen ser los más comunes a lo hora de desarrollar cualquier tarea, procedimiento o práctica quirúrgica, en la que exista el mínimo riesgo de contaminación o infección. En ciertas áreas médicas el uso del gorro desechable es obligado, como señala la Dr.Mª Cristina Diaz Fernandez, “ Todo el personal que trabaje en el área de flujo laminar utilizara gorro desechable.” además indica que “El gorro se colocara antes que la bata.”
Es importante respetar está ultima condición; el gorro debe colocarse antes que la bata, para prevenir que se desprendan partículas contaminantes del cabello que puedan contaminar el resto de la vestimenta. A sí mismo el gorro debe cubrir todo el cabello, en caso de tener el pelo largo, se debe recoger previamente para su mejor sujeción. Los gorros desechables, llevan adheridas unas cintas que se atan en la parte posterior de la cabeza y un elástico que se ajusta al contorno de la cabeza.
Los gorros desechables se utilizan principalmente en las las salas de quirófano, en la unidades con pacientes que estén en situación crítica, como la unidad de transplantes o inmunodeprimidos, y en todos los aislamientos de carácter estricto.
No hay que olvidar que el uso del gorro desechable, es un elemento básico de protección, ya que impide la caída de células descamadas del cuero cabelludo que pueden contener bacterias, y ser una fuente de contaminación para el paciente o las superficies e instrumentos de la sala de operatorio.
El gorro desechable, el la única medida de protección frente a la dispersión de microorganismos contaminantes, que pueden ser una fuente de infección y que al desprenderse del cabello flotan en el aire hospitalario suponiendo un riesgo que se debe evitar.
EL GUANTE DE LÁTEX: MÁXIMA PROTECCIÓN
El uso de los guantes en el ámbito sanitario es la principal medida de protección para los profesionales de la salud; dentro de los distintos tipos de guantes que existen, los guantes de látex siguen siendo los más comunes, por su gran elasticidad, confort, impermeabilidad y alta resistencia a la punción.
También conocido como hule o caucho, el látex, es una sustancia lechosa que se obtiene de la savia de distintos tipos de árboles, producida por las células de éstos.
Sin embargo, el término látex, se emplea tanto para designar el látex natural, como el sintético, que se obtiene a partir de una emulsión acuosa de caucho sintético, mediante polimerización, y que no tiene las mismas propiedades químicas y biológicas que el natural. Los guantes de látex tanto natural como sintético son comúnmente utilizados en las labores sanitarias proporcionando un barrera de protección frente a agentes infecciosos, contacto con fluidos y disminución del riesgo de punción o corte.
En general el látex está considerado como uno de los materiales más elásticos y adaptables que existen, por lo que resulta especialmente apropiado para la fabricación de guantes ajustables y confortables. Su gran adaptabilidad facilita el desarrollo de tareas precisas con total comodidad. El guante de látex, se presentan en dos tipologías, con polvo de almidón de maíz adherido, y libres de polvo. En ambos casos sus cualidades aseguran protección frente a sustancias peligrosas, son de fácil colocación, especialmente suaves al tacto, evitan el desliz y ofrecen gran resistencia, siendo una de las mejores alternativas frente a guantes de otros materiales.
Sin embargo el guante de látex, no es adecuado para todo el mundo, ya que existen un alto número de personas alérgicas a dicho material. Las personas que tengan sensibilidad al látex, deberán utilizar otro tipo de guante para evitar problemas alergénicos. Existen muchos estudios que han analizado los problemas de la alergia al látex, proponiendo soluciones y alternativas, pero su utilización sigue estando extendida, ya que como muestra un informe de la Dirección General de Planificación, Ordenación y Coordinación de la Consejería de Sanidad y Dependencia, “La sustitución total de los guantes de látex en cirugía por guantes de otros materiales es controvertida, ya que el látex tiene una penetración por virus pequeños inferior al polietileno y al vinilo. Por tanto, a falta de nuevos estudios no puede ser recomendada de forma generalizada”.
Así pues, a excepción de aquellas personas alérgicas a sensibles a las proteínas del látex, el guante de látex es una excelente opción, proporcionando al personal sanitario con una barrera eficaz de protección, una disminución del riesgo de infección y contaminación y una perfecta adaptabilidad con sensibilidad al tacto.
|
|